Las dos Dianas

Las dos Dianas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

¡Cuál no sería el estupor del rey cuando vio que su desbocado caballo pasaba por delante del misterioso jinete sin que este hiciera nada para detenerlo! ¡Hasta le pareció que había retrocedido aquel a fin de evitar un choque posible!

El rey lanzó un segundo grito, pero no pidiendo socorro, sino de rabia, de desesperación.

A todo esto, los cascos de su caballo ya no sonaban sobre tierra, sino sobre roca.

Llegaba ya a la cortadura fatal.

Encomendóse a Dios, sacó los pies de sus estribos y, ante una muerte cierta, se dejó caer en tierra.

Su cuerpo recorrió una trayectoria de quince pasos, pero por un verdadero milagro, fue a dar sobre un colladito cubierto de musgo y de hierba y no se hizo ningún daño. ¡Era ya tiempo, porque el abismo no distaba más de veinte pasos!

Su caballo, al no sentir el peso del jinete, disminuyó la velocidad de la carrera y, al llegar al borde del precipicio, pudo medirlo con la vista, obedeció a un resto de instinto y retrocedió violentamente, con la mirada dilatada, echando humo por las narices, y con las crines erizadas.

Si el rey hubiese continuado a caballo, aun suponiendo que este se hubiera detenido, lo brusco de la parada le habría despedido de la silla, precipitándolo al abismo.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker