Las dos Dianas
Las dos Dianas REINADO DE FRANCISCO II
NUEVO ESTADO DE COSAS
ARA la favorita, como para el favorito de un rey, la verdadera muerte no es la muerte, sino la desgracia.
El hijo del conde de Montgomery habría vengado suficientemente en las personas del condestable y de Diana de Poitiers la muerte de su padre, si conseguía que los dos culpables pasasen del poder al destierro, del brillo y el esplendor al olvido.
Este era el resultado que esperaba aún Gabriel en la triste y melancólica soledad de su palacio, adonde se había retirado desde el fatal 30 de junio. Y no era ciertamente su propio suplicio lo que temía, si Montmorency y su cómplice continuaban disfrutando del poder; era la impunidad de estos. En su incertidumbre, esperaba con ansiedad los acontecimientos.
