Las dos Dianas

Las dos Dianas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Puede que os equivoquéis —dijo el señor de Braguelonne bajando la voz—. No se mueven en París, pero, si no me equivoco, se agitan demasiado en provincias.

—¡Ah! ¿Tenéis noticias?

—Todavía no; pero las espero.

—¿De dónde?

—Del Loire.

—¿Tenéis allí emisarios?

—Uno solo, pero bueno.

—¡Uno solo! ¡Algo arriesgado es eso!

—Prefiero pagar un solo emisario, siempre que sea inteligente y seguro, aunque me cueste tanto como veinte tunantes estúpidos. Tengo ese modo de ver las cosas.

—Sí… ¿pero, quién os responde de ese hombre?

—Su cabeza, en primer lugar, y en segundo, los servicios que me ha prestado. No me fiaría si no me hubiese dado pruebas.

—Con todo, no deja de ser arriesgado.

No había terminado de hablar Démocharés, cuando entró sin hacer ruido Arpión y deslizó algunas palabras al oído de su jefe.

—¡Ah! —exclamó el teniente de policía—. Que pase Ligniéres al momento, Arpión… Sí; no importa que esté el señor inquisidor.

Arpión hizo una reverencia y salió.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker