Las dos Dianas
Las dos Dianas
RA el barón de Castelnau de Chalosses un joven valiente y generoso a quien los protestantes habían confiado uno de los puestos más difíciles, enviándole a ocupar las líneas avanzadas del castillo de Noizai, sitio donde debían reunirse todos los destacamentos el día 16 de marzo.
Para llevar a buen término su cometido, necesitaba maniobrar de modo que le vieran los hugonotes que iban llegando y no le viese ningún católico, posición delicadísima que exigía tanta prudencia y sangre fría como valor.
Gabriel, gracias a las seña y contraseña que le confió la carta de La Rénaudie, pudo llegar sin obstáculos hasta donde se hallaba el barón de Castelnau.
Era el 15 de marzo en las primeras horas de la tarde.
Antes de dieciocho horas, los protestantes debían reunirse en Noizai; y antes de veinticuatro, atacar el castillo de Amboise. No había, pues, tiempo que perder para hacerles desistir de su proyecto.
El barón de Castelnau conocía bien a Gabriel, a quien había visto con frecuencia en el Louvre, aparte de que había oído hablar mucho de él a los jefes protestantes.
Salió a su encuentro y le recibió como amigo y aliado.
