Las dos Dianas
Las dos Dianas que hace triste cuanto miro,
Y que alimenta el suspiro,
de mi juventud la flor.
¿Hubo jamás tal desgracia,
ni destino tan terrible?
¿Cuándo a una dama es posible,
tantos dolores sufrir?
Yacen en la tumba fríos
del alma ricos blasones;
¡Mis amores e ilusiones
muertos también son allí!
Y en mi hermosa primavera,
La flor de mis tiernos años
Sólo encuentra desengaños,
Siento penas por doquier,
Y la marchitan y agostan
Con tal suma de fiereza,
Que en el pesar y tristeza
Tan sólo encuentro placer.
Lo que antes me deleitaba
Me es hoy tan duro y penoso,
Que el día claro y hermoso
Que convida a ser feliz,
Es para mi noche triste;
Porque muerto el apetito,
No hay nada, por exquisito,
Que despierte ansias en mí.