Las dos Dianas
Las dos Dianas
CHO meses después de la muerte de Francisco II, el dÃa 15 de agosto de 1561, encontramos a MarÃa Estuardo en Calais, a punto de embarcarse para volver a su reino de Escocia. Fueron ocho meses que disputó dÃa por dÃa, y hasta puede decirse que hora por hora, a Catalina de Médicis y a sus tÃos, porque aquella y estos deseaban, aunque impulsados por motivos diferentes, que saliese de Francia. MarÃa, sin embargo, no podÃa resignarse a abandonar un paÃs donde habÃa sido una reina tan feliz y tan amada. Hasta en los recuerdos dolorosos que su viudez prematura traÃa a su memoria encontraba un encanto y una poesÃa tales, que no acertaba a dar su último adiós a aquellos queridos lugares.
Y no solamente sentÃa MarÃa Estuardo aquella poesÃa, sino que también la expresaba; no sólo lloró la muerte de Francisco II como esposa, sino que la cantó como musa. Brantóme, cuya admiración hacia aquella infortunada es bien conocida, nos ha conservado la dulce lamentación que MarÃa Estuardo escribió entonces, y que no desdice de las poesÃas más notables de aquella época:
En mi triste y dulce canto
de lamentables acentos,
exhalaré mis tormentos
para expresar el dolor
que una pérdida produjo,
