Las dos Dianas

Las dos Dianas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

»—¡En mi casa sí, pero no digáis que por mi causa! —contestó Diana—. Vuestras son mi alma y mi vida, monseñor, y puedo decir que principié a vivir el día que vos aceptasteis este pobre corazón mío que os es tan leal. Puede que en otro tiempo… no sé, pero acaso dejé entrever a Montgomery algunas esperanzas… esperanzas muy vagas, pero llegasteis vos, y aquello pasó al olvido. Desde entonces, os lo juro, quisiera que dierais más crédito a mis palabras que a las calumnias de la señora de Etampes, que obra impulsada por los celos… desde entonces, desde el día bendito en que os dignasteis amarme, todos los pensamientos de mi inteligencia, todas las pulsaciones de mi sangre, han sido para vos y por vos, monseñor. Ese hombre miente, ese hombre obra de concierto con mis enemigos, ese hombre no tiene derecho alguno sobre la que os pertenece por entero, Enrique. Apenas si le conozco, y lejos de amarle, ¡gran Dios!, le odio, le aborrezco y le desprecio. Ya veis que ni siquiera os he preguntado si vive o si ha muerto; me preocupo únicamente de vos; a él ¡le odio!

»—¿Debo creeros, señora? —preguntó el delfín con un resto de desconfianza sombría.




👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker