Las dos Dianas
Las dos Dianas —Sà —respondió Coligny—; compadecemos y admiramos. ¿Pero cómo expresaros a vos, señor de Exmés, la gratitud que os debemos? Ya que no otra cosa, me permitiréis que os estreche entre mis brazos, porque habéis salvado dos veces a San QuintÃn.
Gabriel, estrechándole la mano, contestó:
—Señor almirante; dentro de diez dÃas, quizás os suplique que repitáis las palabras que acabáis de pronunciar.