Las dos Dianas

Las dos Dianas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—El señor de Montmorency se retiraba cuando vos entrabais, caballero —respondió la de Poitiers—. En cuanto al señor almirante, vos mismo os habéis tomado la molestia de decirle que no le detenéis más, y con respecto a mí, que fui testigo del empeño contraído por el rey, y en caso de necesidad podré recordarle los términos precisos del vuestro, espero que no tendréis inconveniente en que me quede.

—Ninguno, señora; antes por el contrario, os lo suplico —murmuró Gabriel.

—Mi sobrino y yo nos despedimos de su majestad y de vos, señora —dijo Montmorency.

Al inclinarse delante de Diana, hizo una seña como para alentarla, aunque presumimos que no necesitaba ella que la estimulasen.

Coligny estrechó la mano de Gabriel y salió siguiendo a su tío.

El rey y la favorita quedaron solos con Gabriel, que no acertaba a comprender la imprevista y misteriosa protección que parecía dispensarle la madre de Diana.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker