Las dos Dianas
Las dos Dianas
O se había engañado lord Derby en sus conjeturas. He aquí lo que había sucedido:
Las tropas mandadas por el señor de Nevers, después de realizar una unión rapidísima a favor de la noche con las que el duque de Guisa tenía a sus inmediatas órdenes, se presentaron inopinadamente, gracias a una marcha forzada, frente al fuerte de Santa Águeda, tomándolo en menos de una hora un cuerpo de tres mil arcabuceros apoyados por veinticinco o treinta caballos.
Cuando lord Wentworth y lord Derby llegaron al puente de Nieullay, vieron venir a los suyos en terrible confusión y completamente desmoralizados. Corrían en demanda de la segunda línea de defensa de Calais, que era la más fuerte.
No seríamos justos si no hiciéramos constar que lord Wentworth, pasado el primer momento de sorpresa, había recobrado todo su valor, que no en vano tenía un alma privilegiada, capaz de desplegar sublimes energías, arraigadas en el orgullo peculiar de su raza.
