Las dos Dianas
Las dos Dianas
RES días han pasado desde el en que tuvo lugar la escena, que dejamos narrada, y estamos a 4 de enero. Contra las predicciones de lord Wentworth, los franceses no sólo han pasado el puente de Nieullay, sino que se han apoderado del fuerte del mismo nombre, así como también de todas las armas y municiones en él almacenadas, y abandonadas por los ingleses en su fuga.
Dueños del fuerte, podían cerrar el paso a los socorros españoles o ingleses que la plaza esperase recibir de tierra, ventaja enorme que valía muy bien los tres días de mortíferos y porfiados combates que había costado.
—¿Es esto un sueño? —se había preguntado el altanero gobernador de Calais, al ver huir a sus tropas hacia la ciudad en espantoso desorden no obstante sus esfuerzos heroicos para alentarlas y contenerlas.
Para que su humillación fuera mayor, se había visto él mismo en la precisión de seguir a sus desmoralizados soldados, pues su deber era morir el último de todos.
—Afortunadamente —le dijo lord Derby, luego que se encontraron al abrigo de las murallas—, Calais y el Viejo Castillo pueden sostenerse bien durante dos o tres días con la escasa guarnición que nos queda. Somos dueños del fuerte de Risbank y del mar, y no está lejos Inglaterra.