Las dos Dianas

Las dos Dianas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Y una vez llegados, no habrá terminado vuestra tarea, Anselmo; después de haber remado tendréis que batiros; terminada vuestra misión de marinero, habréis de cumplir la de soldado, es decir, que son dos peligros, no uno, los que vais a correr.

—Está bien, pero no tratéis de desanimarme. Tened la seguridad de que os obedeceré. Me garantizáis la existencia de los seres que me son queridos, y yo pongo a vuestra disposición la mía. Está hecho el trato y no hay necesidad de hablar más.

—Sois un valiente, amigo Anselmo. En cuanto a vuestra mujer y a vuestros hijos, podéis estar tranquilo, pues nunca han de carecer de nada: he dado mis órdenes 3 mi administrador general Elyot, y para que la garantía sea mayor, el mismo duque de Guisa se encargará de que sean fielmente ejecutadas.

—No deseo más, monseñor —contestó el pescador—. Sois más generoso que un rey. No me haré el remolón. Si no me hubieseis dado más que la cantidad convenida, que bastaba para sacarme de apuros en los tiempos duros que corremos, no se me hubiese ocurrido pediros más. Yo estoy contento de vos, y espero que vos lo quedaréis de mi.

—Decidme, Anselmo: ¿cabrán catorce hombres en vuestra barca?

—Han embarcado en ella veinte, monseñor.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker