Las dos Dianas

Las dos Dianas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Lord Wentworth instruyó a su segundo acerca de las condiciones que podría pedir y que el duque de Guisa aceptaría sin duda alguna.

—Os olvidáis de vos, milord —observó lord Derby—. Deberé pedir al duque de Guisa que os reciba como prisionero con derecho a rescate; ¿verdad?

En la triste miraba de lord Wentworth brillaron fulgores sombríos.

—No, amigo mío; no os ocupéis de mí —respondió con una sonrisa extraña—. Me he procurado yo mismo todo lo que me hace falta, todo lo que puedo desear.

—Con todo… —quiso objetar lord Derby.

—¡Basta! —interrumpió el gobernador con tono autoritario—. Haced tan sólo lo que os he dicho, y nada más. Adiós. Daréis testimonio en Inglaterra de que hice cuanto humanamente era posible para defender la plaza que me había sido confiada, y que sólo la fatalidad me ha vencido. Con respecto a vos, luchad hasta el último momento, pero no prodiguéis inútilmente la sangre inglesa. Y ya sabéis cuáles son mis postreras instrucciones, Derby: Adiós.

Y sin querer hablar ni escuchar más, lord Wentworth estrechó la mano a su segundo, abandonó el teatro de la lucha y se retiró solo, sin acompañamiento, a su palacio, prohibiendo severamente que nadie le siguiera bajo ningún pretexto.

Estaba seguro de disponer de dos horas.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker