Las dos Dianas

Las dos Dianas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Capítulo XVIII

DIOS solamente sabe lo que pensó y lo que sufrió Gabriel durante aquellas horas mortales. Nada quiso decir a sus servidores ni a su nodriza, y desde entonces inauguró aquella vida concentrada, muda, aquella vida dedicada a la acción y avara de palabras que continuó luego con extremada rigidez, como si hubiese hecho voto de guardar silencio.

Hasta las ocho no podía presentarse en el Chatelet con el anillo que le había entregado el rey que debía abrir todas las puertas, no sólo para él, sino para su padre.

Hasta las seis permaneció Gabriel encerrado en su habitación, sin querer recibir a nadie.

A las seis bajó, vestido y equipado como para un viaje largo. La víspera había encargado a la nodriza que le tuviera preparado todo el dinero que pudiese reunir.

La servidumbre de su casa acudió solícita por si se le ofrecía algo. Los cuatro voluntarios que había traído de Calais se pusieron a su disposición, pero a todos les despidió, después de darles las gracias, no conservando a su lado más que al paje Andrés y a su nodriza Aloísa.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker