Los Tres Mosqueteros
Los Tres Mosqueteros —¿Y vuestra gracia firmará la orden esa sin remordimiento?
—Pero ¿qué significan esas palabras? —exclamó Buckingham mirando al joven con altivez—. Singulares son las preguntas que me dirigÃs, caballero, y yo soy un necio al responder a ellas.
—Responded, monseñor —dijo el puritano—, la situación es más grave que tal vez vos no imagináis.
Buckingham, que tuvo por cierto que el teniente, viniendo, como venÃa, de parte de lord Winter, hablaba en nombre de este, se apaciguó, y dijo:
—Sin remordimiento alguno, y el barón sabe como yo que lady Winter es una gran culpable, y que limitar su castigo a la deportación es casi perdonarla.
El duque puso la pluma sobre el papel.
—Vos no firmaréis esta orden, milord —dijo Felton avanzando un paso hacia el duque.
—¡Que no la firmaré! Y ¿por qué? —exclamó Buckingham.
—Porque consideraréis en vuestro corazón, y haréis justicia a milady.
—Enviándola a Tyburn —repuso el duque—; milady es una infame.
—Monseñor, milady es un ángel, os consta y os pido su libertad.
—¡Válgame el cielo! —profirió Buckingham—. ¿Qué estáis diciendo? ¿Habéis perdido el juicio?