Los Tres Mosqueteros
Los Tres Mosqueteros Al término de tres cuartos de legua del convento y no a cincuenta pasos de Festubert, Athos descubrió una mancha de sangre mayor que las otras en un sitio donde el suelo estaba apelmazado. Entre el bosque y aquel sitio denunciador, un poco más allá de la tierra apisonada, esta ostentaba huellas parecidas a las que se veían en el huerto de las carmelitas; señal evidente de que allí se detuviera el coche, de que allí milady había subido a él, de que aquel era el sitio por el cual milady saliera de la espesura.
Satisfecho con tal descubrimiento, que confirmaba todas sus sospechas, Athos regresó al mesón, donde encontró a Planchet, que le estaba aguardando con impaciencia.
Todo había pasado como Athos previera.