Los Tres Mosqueteros
Los Tres Mosqueteros «Tal amo, tal criado», dice un antiguo refrán. Pasemos pues del criado de Athos al criado de Porthos, de Grimaud a Mousqueton.
Era, este, un normando a quien su amo cambiara el pacÃfico nombre de Boniface por el infinitamente más sonoro de Mousqueton. Mousqueton, pues, habÃa entrado a servir a Porthos con la única condición de que este lo alojara y lo vistiera, pero de un modo magnÃfico; no reclamaba el normando más que dos horas libres por dÃa para consagrarlas a cierta industria que debÃa proveer a sus demás necesidades. Porthos aceptó el trato, y nunca tuvo motivo para arrepentirse. De sus jubones viejos y de sus capas de repuesto mandaba labrar los trajes de su criado, y gracias a un sastre muy hábil que le dejaba como flamantes sus ropas, volviéndolas al revés, y cuya esposa tenÃa fama de querer apear a Porthos de sus hábitos aristocráticos, Mousqueton hacÃa un papel lucido cuando acompañaba a su amo.