Los Tres Mosqueteros

Los Tres Mosqueteros

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

XXIII

LA CITA

En un salto alcanzó su casa el joven gascón, y aunque eran más de las tres de la madrugada y debió atravesar los peores barrios de París, no tuvo ningún mal encuentro; que ya es sabido que hay un dios para los beodos y para los enamorados.

D’Artagnan halló entornada la puerta del pasillo, subió las escaleras y llamó suavemente y de una manera convenida entre él y su lacayo.

Planchet, a quien había despedido dos horas antes de las casas consistoriales, encargándole que lo aguardase, abrió la puerta.

—¿Han traído carta para mí? —preguntó D’Artagnan con viveza.

—Hay una, pero ha venido por sí sola —respondió Planchet.

—¿Qué quieres decir, mentecato?

—Quiero decir que al venirme, y por más que yo traía en la faltriquera la llave del piso y nadie me la hubiese quitado, lo primero que he visto ha sido una carta sobre el tapete verde de la mesa de vuestro dormitorio.

—¿Dónde está la carta esa?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker