Los Tres Mosqueteros
Los Tres Mosqueteros INGLESES Y FRANCESES
A la hora acordada, los cuatro amigos con sus lacayos se dirigieron a un cercado que habÃa detrás del Luxembourg, abandonado a las cabras, y una vez en él, Athos dio una moneda al cabrero para que se marchara, y ordenó a los lacayos que estuviesen alerta.
Poco después, un grupo silencioso avanzó hacia el mismo cercado, entró también en él y se juntó a los cuatro amigos; luego, y según las costumbres de ultramar, se hicieron las presentaciones.
Como los ingleses eran todos de la primera nobleza, fueron para ellos objeto de asombro y aun de zozobra los singulares nombres de sus adversarios.
—No obstante —dijo lord Winter, una vez que Athos, Porthos y Aramis se hubieron nombrado—, ignoramos quiénes sois, y no nos batiremos sino con pares nuestros; esos son nombres de pastores.
—Por tanto, y como vos suponéis acertadamente, milord, son seudónimos —repuso Athos.
—Lo cual da más alas a nuestro deseo de conocer los nombres verdaderos —replicó el inglés.
—No necesitasteis saberlos para jugar contra nosotros —profirió Athos—, y la prueba es que nos ganasteis nuestros caballos.
