Los Tres Mosqueteros

Los Tres Mosqueteros

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

D’Artagnan estuvo a un tris de contarlo todo a su amigo, pero le retuvo una consideración: en cuanto a delicadeza, Athos era severo, y en el plan que nuestro enamorado forjara respecto de milady había algo que él sabía que no obtendría el asentimiento del puritano, así que prefirió guardar silencio, y como Athos era el hombre menos curioso del mundo, las confidencias de D’Artagnan no fueron más allá.

Dejemos, pues, a los dos amigos, que no tienen que comunicarse nada de interés, y sigamos a Aramis. Ya hemos visto con qué rapidez el mosquetero siguió, o mejor, precedió a Bazin al anunciarle este que un hombre procedente de Tours deseaba hablar con él; en un santiamén salvó la distancia que separaba la rue de Férou de la de Vaugirard.

En efecto, al entrar en su casa, Aramis encontró a un hombre de baja estatura y mirada inteligente, pero andrajoso.

—¿Sois vos quien preguntáis por mí? —dijo el mosquetero al desconocido.

—Entendámonos —respondió el mendigo—, yo pregunto por m. Aramis; ¿sois vos, por ventura?

—El mismo. ¿Traéis algo para mí?

—Sí, si me mostráis cierto pañuelo bordado.

—Aquí está —dijo Aramis, sacando una llave que llevaba colgada al cuello y abriendo una arquilla de ébano incrustada de nácar.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker