Los Tres Mosqueteros

Los Tres Mosqueteros

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Si hubiese yo dudado de vuestro amor, no la hubiera hecho; pero vos, mi hermosa amante, me amáis, ¿no es verdad que me amáis?

—Sí, os amo, D’Artagnan.

—¿Luego me perdonaréis si por exceso de amor me he hecho culpable para con vos?

—Según.

D’Artagnan, esforzándose en sonreír lo más cariñosamente, intentó sellar con los suyos los labios de su amante, pero esta le apartó.

—Esa declaración —dijo lady Clarick, palideciendo—, ¿cuál es esa declaración?

—Vos habíais citado a Wardes, el último jueves, para este mismo aposento, ¿no es verdad?

—¡Yo!, no —respondió milady con voz tan firme y rostro tan impasible que D’Artagnan habría dudado de no estar tan seguro de la realidad.

—No mintáis, ángel mío, pues sería en vano —repuso el mozo, sonriendo.

—Ved que me estáis matando con vuestras palabras; explicaos de una vez.

—Tranquilizaos, no sois culpable para conmigo, y ya os he perdonado.

—Pero bien, hablad sin ambages.

—Wardes no puede jactarse de nada.

—¡Cómo! ¿No me habéis dicho vos mismo que la sortija…?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker