Los Tres Mosqueteros
Los Tres Mosqueteros UNA VISIÓN
Athos, Porthos, Aramis y D’Artagnan estaban reunidos, a las cuatro de la tarde, en casa del primero, libres ya de toda preocupación acerca del equipo, pero no de sus respectivas y secretas inquietudes; que ya es sabido que toda dicha presente esconde un temor para lo venidero.
De improviso entró Planchet con dos cartas para D’Artagnan: una era un billete delicadamente doblado a lo largo con un lindo sello de cera verde en el cual se veÃa impresa una paloma con una rama en el pico; la otra, una gran epÃstola cuadrada en la que brillaba el terrible escudo de armas de su eminencia el cardenal-duque.
Al ver el billete, a D’Artagnan le dio un brinco el corazón, pues le pareció conocer el carácter de letra del sobrescrito, carácter de letra del que, por más que no lo habÃa visto sino una vez, le habÃa quedado indeleblemente grabado el recuerdo en lo más Ãntimo de su alma.
Tomó, pues, el mozo el billete, y abriéndolo con viveza, leyó lo siguiente: