Los Tres Mosqueteros

Los Tres Mosqueteros

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

D’Artagnan y Athos cruzaron una mirada en silencio. Por fin, Athos, después de haber considerado en su corazón, y poniéndose todavía más pálido que de costumbre, hizo una señal de aquiescencia, por la cual el gascón comprendió que podía hablar.

—Pues bien —repuso D’Artagnan—, hay que decir lo siguiente: «Milord: vuestra cuñada es una infame, que ha intentado haceros dar la muerte para heredaros. Pero como no podía tomar por esposo a vuestro hermano por estar ya casada en Francia, y por haber sido…».

D’Artagnan se interrumpió, como si buscase el vocablo, y miró a Athos.

El cual dijo:

—Arrojada del domicilio conyugal por su marido.

—A causa de estar estigmatizada —continuó D’Artagnan.

—¡Es imposible! —exclamó Porthos—. ¿Ella ha intentado hacer matar a su cuñado?

—Sí.

—¿Estaba casada? —preguntó Aramis.

—Sí.

—¿Y su marido descubrió que ella tenía una flor de lis en el hombro? —repuso Porthos.

—Sí.

Estas tres afirmaciones las había proferido Athos con entonación cada vez más lúgubre.

—¿Y quién ha visto esa flor de lis?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker