Los Tres Mosqueteros
Los Tres Mosqueteros —Mirad a esa mujer, m. Felton —profirió el barón—: es joven y hermosa y tiene todos los atractivos terrenales; pues bien, aquà donde la veis, es un monstruo que, a la edad de veinticinco años, se ha hecho culpada de tantos crÃmenes cuantos podéis leer vos en un año en los archivos de nuestros tribunales; su voz predispone a su favor, su hermosura sirve de cebo a sus vÃctimas, y hasta su cuerpo satisface sus promesas, hay que hacerle esta justicia; intentará seduciros y quizá también mataros. Felton, os he arrancado de la miseria, os he hecho nombrar teniente, os he salvado una vez la vida, ya sabéis en qué ocasión; soy para vos no solo un protector, sino un amigo; no únicamente un bienhechor, mas también un padre. Esta mujer ha vuelto a Inglaterra para conspirar contra mi vida; tengo esa vÃbora en mis manos. Pues bien, os he enviado a buscar para deciros: amigo Felton, John, hijo mÃo, guárdame y sobre todo guárdate de esta mujer; júrame por tu salvación conservarla para el castigo a que se ha hecho acreedora. John Felton, confÃo en tu palabra; John Felton, creo en tu lealtad.
—Milord —contestó el joven oficial, dando a su pura mirada toda la expresión de odio que pudo hallar en su corazón—; milord, os juro que cumpliré vuestros deseos.