Los Tres Mosqueteros
Los Tres Mosqueteros Milady permaneció en la misma actitud durante algunos minutos, por si la estaban espiando al través del ojo de la llave; luego levantó con lentitud la cabeza, que tomara nuevamente una formidable expresión de amenaza y de reto, corrió a la puerta para escuchar, se asomó a la ventana, y, volviendo para hundirse en un gran sillón, se entregó a profundas reflexiones.