Los Tres Mosqueteros
Los Tres Mosqueteros ¡OFICIAL!
Entretanto, Richelieu aguardaba nuevas de la Gran Bretaña, pero no llegaba ninguna que no fuese desagradable y amenazadora.
Por muy bien cercada que estuviese La Rochelle, por seguro que pudiese parecer el triunfo, gracias a las precauciones tomadas y sobre todo al dique que ya impedía que entrase en la ciudad sitiada ni siquiera una barca, el bloqueo podía durar aún mucho tiempo, lo cual era gran afrenta para las armas del rey y causa de no menor inquietud para el cardenal, que si bien ya no tenía ocasión de enemistar a Luis XIII con Ana de Austria, pues ya estaban enemistados, debía reconciliar a Bassompierre con el duque de Angoulême.
En cuanto al hermano del rey, que había empezado el sitio, dejó a Richelieu el cuidado de acabarlo.
A pesar de la increíble perseverancia de su alcalde, los habitantes de La Rochelle habían intentado algo así como una sedición para rendirse; pero habiendo aquel hecho ahorcar a los amotinadores, los exaltados se calmaron y decidieron dejarse perecer de hambre, muerte que les pareció más lenta y menos segura que el tránsito por estrangulación.
