Los Tres Mosqueteros
Los Tres Mosqueteros En dos ocasiones le ha marrado la fortuna, en dos ocasiones se ha visto descubierta y traicionada, y se ha estrellado contra el genio fatal enviado sin duda por el Señor para combatirla: a ella, invencible instrumento del mal, la ha vencido D’Artagnan. SĂ, D’Artagnan la ha burlado en su amor, humillado en su orgullo, y hete ahĂ que ahora la pierde en su fortuna, la hiere en su libertad, y aun la amenaza en su vida. Hay más, D’Artagnan le ha levantado una punta de la máscara, de esa Ă©gida con la que ella se cubre y que tan fuerte la hace. D’Artagnan ha desviado de Buckingham, a quien ella odia, como odia a todo cuanto ha amado, la tempestad con que Richelieu le amenazaba en la cabeza de Ana de Austria. D’Artagnan se ha hecho pasar por Wardes, por quien ella sentĂa una de esas fantasĂas de tigresa, invencibles como las tienen las mujeres como ella. D’Artagnan conoce el secreto que ella ha jurado que ninguno conocerĂa sin morir; y, por Ăşltimo, en el momento en que acaba de obtener una firma en blanco con ayuda de la cual va a vengarse de su enemigo, se la arrebatan de las manos; y es Ă©l, D’Artagnan, quien la tiene presa y va a enviarla a alguna inmunda Botany-Bay, a alguna Tyburn infame del ocĂ©ano ĂŤndico. SĂ, es indudable que cuanto le está pasando le viene de D’Artagnan; porque Âżde quiĂ©n sino de Ă©l se desplomarĂan tantas humillaciones sobre su cabeza? Solo D’Artagnan puede haber trasmitido a lord Winter todos sus horrorosos secretos, que Ă©l ha descubierto uno tras otro con ayuda de la fatalidad. SĂ, D’Artagnan conoce a lord Winter y le habrá escrito.