Napoleon
Napoleon Este último plan es el que se hace necesario adoptar: el ejército se retira hacia Jaffa. Antes sucederá el famoso episodio en el que Bonaparte visita el hospital de los apestados, acto que servirá de asunto a la más hermosa composición del pintor Gros. Todo cuanto es transportable se envÃa por mar a Damieta y por tierra a Gaza y a Arich. Tan solo quedan unos sesenta hombres que no vivirán más de un dÃa, pero que dentro de una hora caerán en poder de los turcos. El mismo corazón de hierro que ha hecho pasar a cuchillo la guarnición de Jaffa, eleva de nuevo la voz: el farmacéutico personal de Bonaparte manda distribuir, según dicen, un veneno a los moribundos; y en vez de los tormentos que los turcos les reservan, tendrán al menos una corta agonÃa.