Napoleon
Napoleon A la altura, concretamente, de 1840 —fecha en este caso de la biografÃa de Dumas sobre Napoleón—, bajo la protección de un régimen que soñaba con emular su gloria, Napoleón siguió apareciendo como el más grande de los hombres de la historia. De esta manera, quien diez años antes todavÃa se presentaba por parte de sus detractores como un tirano y un monstruo sanguinario para toda Europa, aparecerá ahora como el estandarte de una Francia poderosa y respetada, modelo de la propia monarquÃa reinante.
AsÃ, mientras Dumas se preocupaba por la figura del emperador en términos de alabanza, en Francia no dejaba de acrecentarse el interés por su figura. De forma que continuamente aparecÃan publicaciones dedicadas al gobernante según los papeles de Estado[26] o, más especialmente, a los detalles sobre su familia, su nacimiento, su educación, sus conquistas, sus generales, su exilio o su muerte[27].