Napoleon
Napoleon Puntualmente, sin embargo, el que el novelista dedicará una biografía como la que escribió en 1840 sobre Napoleón fue fruto en particular del extraordinario fervor que marcó en Francia en este mismo año el regreso de los restos del emperador, anunciado por la Cámara de Diputados, el 12 de mayo de 1840. Con lo cual el culto oficial a su memoria por parte de la nueva monarquía llegó a su cima, a pesar de algunos gritos testimoniales en contra por parte de los legitimistas, bien lejos de contar con la simpatía del pueblo.
Enorme fue la expectación desencadenada en toda Francia sobre el regreso del emperador. Lamartine fue el primero en reconocer en Napoleón sus dimensiones —su estatua— de gran hombre, al tiempo que periódicos como Le Siècle o Le Constitutionnel publicaron numerosos reportajes sobre la repatriación de los restos o las ceremonias anunciadas. Mientras, por su parte, Victor Hugo celebró el regreso en «le retour de l’empereur», publicado el 15 de diciembre de 1840, con los consiguientes «vivas» a Francia.