Napoleon
Napoleon El Napoleón de Dumas tuvo la ventaja, además, de anticiparse al regreso a Francia de las cenizas del emperador, que fue seguido por la aparición de numerosos escritos, en su conjunto mucho más polémicos que históricos. Por su parte, Dumas supo captar mejor que nadie la cresta de la ola para de una forma breve, sencilla y fácil de leer, escribir en el momento justo el libro apropiado para el mayor número posible de lectores, empezando por los que ya le eran incondicionales. Fue la biografía de aquella hora precisa.
Después de este boom de fervor napoleónico, un carácter muy diferente tendrá la aparición de obras críticas como la del general Sarrazin, en otro tiempo proscrito por el emperador por haberse pasado al enemigo, y que, en 1841, volvió a presentar la imagen de éste como un monstruo sanguinario, al que le negaba toda competencia militar[28]. Obra polémica, difícilmente asumible a las que siguieron otras de muy diversa índole como la del teniente coronel Baudus[29] en 1841, todas ellas con aspiración de juzgar a Napoleón de forma más crítica y ponderada, a las que seguirán otros títulos. Pero, ya para entonces, la pequeña biografía de Dumas había cumplido su cometido[30].
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