Napoleon
Napoleon Al volver a contar determinadas anécdotas muy reveladoras del biografiado sobre las que el autor, igualmente, ha podido explayarse, éste las explica escuetamente sin sacar partido literario de ninguna de ellas. «No se extrañen nuestros lectores al vernos buscar semejantes anécdotas —advierte—: cuando se escribe la biografÃa de un Julio César, de un Carlomagno o de un Napoleón, la linterna de Diógenes no sirve ya para buscar al hombre; éste lo encuentra la posteridad, y aparece a los ojos del mundo radiante y sublime».
En el fondo es un poco la filosofÃa del Memorial de Santa Helena. Un recurso que será el que emplee el autor de la biografÃa, y que él mismo nos explica diciendo: «Por eso, el camino que siguió para llegar a su pedestal es el que debemos seguir y cuanto más ligeras son las huellas que ha dejado en ciertos sitios a su paso, menos se conocen y por lo tanto, más curiosidad inspiran».