Napoleon
Napoleon A pesar de esta convicción, mandó tapar las portas de los cañones, y decidió que en caso de ataque se iría derecho al abordaje, seguro de que con su tripulación de veteranos se apoderaría de golpe del bergantín y en segunda podría continuar su marcha tranquilamente, esquivando con una contramarcha nocturna la persecución de las fragatas. Sin embargo, animado siempre por la esperanza de que la casualidad tan solo había reunido en aquel punto los tres barcos que tenía a la vista, mandó a los soldados y a todas las personas que podían despertar sospechas, que bajaran al entrepuente y al mismo tiempo se transmitió la misma orden a los otros buques por medio de señales. Tomadas estas disposiciones, se aguardó el resultado.
A las seis de la tarde, los dos barcos estaban a la vista y al alcance de la voz; y aunque empezaba a hacerse de noche con rapidez, se reconoció que era el bergantín francés Zéphir, capitaneado por Andrieux. Por lo demás, fácil era ver por su maniobra que se presentaba con intenciones pacíficas, por lo que se vieron cumplidas las previsiones del Emperador.