Napoleon
Napoleon Pajol parte y arrolla todo cuanto se le presenta: un cuadro de infantería quiere resistir, pero el general Desmichels se precipita sobre él a la cabeza de los regimientos cuarto y noveno de cazadores, lo rompe, lo hace pedazos y hace unos cuantos centenares de prisioneros. Pajol llega, descargando sablazos, delante de Charleroi, donde penetra a galope, seguido de Napoleón. A las tres llega Vandamme; un malentendido en la escritura de una cifra ha sido causa de su retraso; ha entendido un cuatro por un seis. En su error ha recibido él mismo su castigo, porque no ha podido disfrutar del honor del combate. Aquella misma noche todo el ejército francés ha pasado el Sambre: el de Blücher está en retirada sobre Fleurs, dejando entre él y el anglo-holandés un espacio vacío de cuatro leguas.
Napoleón se da cuenta de este punto débil y se apresura a aprovecharse; da a Ney orden directa de partir con cuarenta y dos mil hombres por la calzada de Bruselas a Charleroi y de no detenerse hasta el caserío Quatre-Bras, encrucijada situada en la intersección de los caminos de Bruselas, de Nivelles, de Charleroi y de Namur. Allí contendrá a los ingleses, mientras que Napoleón batirá a los prusianos con los setenta y dos mil hombres que le quedan. El mariscal parte al punto.