Napoleon
Napoleon —Esta mañana tenÃamos noventa y nueve probabilidades en nuestro favor. La llegada de Bulow nos hace perder treinta; pero aún nos quedan sesenta contra cuarenta. Y si Grouchy remedia la horrible metedura de pata que cometió ayer entreteniéndose en Gembloux, si envÃa su destacamento con rapidez, la victoria será todavÃa más decisiva, porque el cuerpo de Bulow quedará enteramente destrozado. Que venga un oficial.
Al punto acude un oficial de Estado Mayor, a quien el Emperador encarga que lleve a Grouchy la carta de Bulow y le apremie para que llegue cuanto antes. Según lo que él mismo ha dicho, a aquella hora debe de estar delante de Wavre. El oficial dará un rodeo y le alcanzará por su retaguardia; tendrá que andar cuatro o cinco leguas por caminos excelentes; cuenta con un buen caballo, y promete ver a Grouchy dentro de hora y media. En el mismo instante, el general Domont envÃa un ayudante que confirma la noticia; son los prusianos los que tiene a la vista, y por su parte acaba de destacar algunas fuerzas escogidas para ponerse en comunicación con el mariscal Grouchy.