Napoleon
Napoleon Napoleón no aparta la vista de la situación, que es terrible. Sesenta mil hombres de tropas de refresco, con las cuales no contaba, caen sucesivamente sobre sus tropas, rendidas por ocho horas de lucha. La ventaja se mantiene por él en el centro, pero ya no tiene el ala derecha; empeñarse en dividir en dos el ejército enemigo sería ya cosa inútil y hasta peligrosa. El Emperador concibe y ordena entonces una de las más ingeniosas maniobras de cuantas ideó en sus más aventuradas combinaciones estratégicas: consiste en un gran cambio de frente oblicuo sobre el centro, merced al cual hará frente a los dos ejércitos. Además, el tiempo transcurre, y la noche que debía llegar para los ingleses, llega también para él.