Napoleon
Napoleon —Aún quedan para dos horas; pero antes de una, o habrá cerrado la noche o habrá llegado Blücher.
La lucha continúa asà tres cuartos de hora.
Entonces, desde la altura en que domina todo el campo de batalla, Napoleón ve desembocar una masa profunda por el camino de Wavre. Por fin llega Grouchy, que tanto se ha hecho esperar; tarde, es verdad, pero aún lo bastante a tiempo para contemplar la victoria. Al ver aquel refuerzo, envÃa un ayudante a anunciar a todas direcciones que Grouchy aparece y va a entrar en lÃnea. En efecto, sucesivamente se van desplegando masas que se ponen en orden de batalla; nuestros soldados redoblan su ardor porque creen que sólo tienen que descargar el último golpe. De pronto una formidable artillerÃa retumba delante de los recién llegados y las balas, en vez de ir dirigidas contra los prusianos derriban filas enteras de franceses. Todos cuantos rodean a Napoleón se miran estupefactos; el Emperador se da una palmada en la frente: no es Grouchy, es Blücher.