Napoleon
Napoleon Sin embargo, poco a poco esta situación mejoró: se trajo del Northumberland ropa interior y vajilla. El coronel del 53º de línea ofreció una tienda de campaña, que se instaló como prolongación del cuarto; y desde entonces, Napoleón, con su acostumbrada disciplina, trató de organizar su nuevo modo de vida.
A las diez mandaba llamar a Las Cases para almorzar con él. Terminado el almuerzo y después de media hora de conversación, Las Cases le leyó lo que él le había dictado el día anterior. Acabada la lectura, Napoleón siguió dictando hasta las cuatro de la tarde. A esta hora se vistió y salió para que pudieran limpiar el cuarto, bajó al jardín, que le agradaba mucho y en cuyo extremo había un cenador cubierto de lona como una tienda de campaña. Solía sentarse bajo este cenador, adonde habían llevado una mesa y sillas, que le proveía de abrigo contra el sol. Allí dictaba órdenes a sus compañeros hasta la hora de cenar, que estaba fijada a las siete. Se pasaba el resto del día leyendo a Racine o a Molière, porque no había ninguna obra de Corneille, de las cuales Napoleón pidió se representara alguna comedia o tragedia. Por la noche, se acostaba lo más tarde posible, porque si se acostaba temprano se despertaba a media noche y no volvía a conciliar el sueño más. ¿Quién de los condenados de Dante hubiera querido cambiar su suplicio por los insomnios de Napoleón?