Napoleon
Napoleon Finalmente, cerca del canapé y precisamente enfrente del Emperador en el momento en que se tendía en él para descansar, y era una gran parte del día, estaba el retrato de María Luisa, con su hijo en brazos, pintado por Isabey.
Además, a la izquierda de la chimenea y separado de los retratos, estaba el gran reloj de plata del gran Federico, una especie de despertador confiscado en Potsdam, y enfrente el del Emperador, el que había marcado la hora de Marengo y de Austerlitz, cubierto de oro en los dos lados y escrito en él la letra B.
La segunda pieza, que servía de gabinete, tenía por todo mobiliario unas tablas sin labrar puestas sobre caballetes, en las cuales había un buen número de libros desordenados escritos por cada uno de los generales o secretarios, dictados por el Emperador. Seguidamente, entre las dos ventanas, un armario en forma de biblioteca; enfrente, una cama semejante a la primera en la que el Emperador se echaba a veces de día y aun dormía de noche cuando se levantaba en sus frecuentes y largos insomnios. Por último, en medio estaba la mesa de trabajo, con la indicación de los sitios que solían ocupar el emperador cuando dictaba y MM. de Montholon, Gourgaud o Las Cases cuando escribían.
Tales eran la vida y el palacio del hombre que había habitara alternativamente las Tullerías, el Kremlin y el Escorial.