Napoleon
Napoleon Con todo, a pesar del calor del dÃa, a pesar de la humedad de la noche y a pesar de la carencia de las cosas más necesarias para la vida común, el Emperador habrÃa soportado con paciencia y resignación todas estas privaciones, si no fuera por el empeño en tratarle, no sólo como prisionero en la isla, sino también como prisionero de su casa. Ya ha quedado dicho que un oficial siempre le acompañarÃa cuando montara a caballo y que entonces tomó la decisión de no salir. Su constancia acabó por cansar a sus carceleros y se levantó esta rÃgida norma con tal que no traspasara ciertos lÃmites, rodeados por centinelas. Cierto dÃa, uno de éstos apuntó con su fusil al Emperador y el general Gourgaud se lo arrancó en el momento en que probablemente iba a disparar. Por otra parte, este recinto apenas le permitÃa dar un paseo de media legua y como el Emperador no querÃa traspasarlo para evitar la molesta compañÃa de su guardián, prolongaba su caminata bajando por caminos apenas transitados, por barrancos donde parecÃa mentira que no se hubiera despeñado más de una vez.
A pesar de este cambio en sus costumbres, no se alteró la salud del Emperador durante los primeros seis meses.