Napoleon
Napoleon En breve arreciaron las vejaciones del gobernador y se limaron las asperezas, hasta el extremo de convidar a comer en su casa al «general Bonaparte» para presentarle a una señora inglesa de distinción que había hecho escala en Santa Elena. Napoleón ni siquiera contestó a la invitación. Las persecuciones se redoblaron entonces.
En lo sucesivo nadie podía escribir sin presentar antes la carta al gobernador y toda la que daba a Napoleón el título de Emperador era confiscada.
Se censuró al «general Bonaparte» porque los gastos que ocasionaba eran demasiado elevados. Se le informó de que el Gobierno no se había propuesto concederle más que una mesa en la que comieran diariamente cuatro personas a lo sumo, una botella de vino diaria para cada persona y una comida extraordinaria por semana, y que si había gastos excedentes, el general Bonaparte y las personas de su comitiva debían pagarlos.