Napoleon
Napoleon Entre las pocas personas que Buonaparte veía allí, se contaba M. de Tardiva, abate de Saint-Ruf, cuya orden había sido disuelta algún tiempo antes. Conoció en su casa a la señorita Gregoire de Colombier y se enamoró de ella. La familia de esta joven habitaba un campo situado a media legua de Valence, conocido con el nombre de Bassiau. El joven teniente obtuvo permiso para entrar en la casa e hizo varias visitas. Entretanto se presentó, por su parte, un caballero delfinés, llamado M. de Bressieux. Buonaparte vio que era hora de hacer su declaración si no quería que le cogiesen la delantera y escribió a la señorita Gregoire una larga carta en la que expresaba todos sus sentimientos por ella, invitándole a contárselo todo a sus padres. Estos, colocados ante la disyuntiva de dar su hija a un militar sin porvenir o bien a un caballero que poseía alguna fortuna, optaron por este último: Buonaparte fue rechazado y su carta entregada en manos de tercera persona, a quien se le encargó devolverla al que la había escrito. Pero Buonaparte no quiso aceptarla.
—Guárdela usted —dijo—; algún día será testimonio de mi amor y de la pureza de mis sentimientos respecto a la señorita Gregoire.
La persona tuvo que guardar la carta y la familia aún la conserva.
Tres meses después, la señorita Gregoire se casó con M. de Bressieux.