Napoleon
Napoleon Un ejército de treinta mil hombres, compuesto por las tropas que, al mando de Kellermann habían sitiado a Lion, de algunos regimientos tomados del ejército de los Alpes y del de Italia y de todos los quintos alistados en los departamentos vecinos, avanzó contra la ciudad vendida. La lucha comenzó en los desfiladeros de Ollioules: el general Dutheil, que debía dirigir la artillería, se hallaba ausente; el general Dommartin, su segundo, quedó fuera de combate en aquel primer encuentro; y el primer oficial del ejército le reemplazó por el siguiente oficial en graduación: este primer oficial era Buonaparte, y aquella vez la casualidad estuvo de acuerdo con el genio, suponiendo que para el genio no se llame Providencia la casualidad.
Buonaparte recibe su nombramiento, se presenta al Estado Mayor y es presentado ante el general Cartaux, hombre excepcional y cargado de oro de pies a cabeza, que le pregunta en qué puede servirle. El joven oficial le muestra el despacho en el que debe trabajar para dirigir las operaciones de la artillería.
—No necesitamos cañones, contesta el bravo general, pues tomaremos esta noche la ciudad de Tolón a la bayoneta y la quemaremos mañana.