Napoleon
Napoleon Bonaparte, acompañado de José, visita aquel campo; es a grandes rasgos lo que les conviene y tan solo teme, al ver su extensión y lo bien conservado que está, que el precio sea demasiado elevado. Al final los dos hermanos se aventuran a preguntar y se les contesta que treinta mil francos: es casi regalado. Bonaparte y José vuelven a Montélimart para reflexionar detenidamente sobre el asunto; su pequeña fortuna reunida les permite consagrar aquella suma a la adquisición de su futura propiedad. Se citan con M. Grasson para el dÃa siguiente, pues quieren cerrar el contrato en el lugar mismo. El agente les acompaña de nuevo; visitan la propiedad más detenidamente que la primera vez, y al fin, Bonaparte, asombrado de que se dé por tan reducida suma un terreno tan encantador, pregunta si no hay algún motivo oculto que haga bajar el precio.
—Sà —contesta M. Grasson—; pero no es cosa que tenga valor para los que han de vivir aquÃ.
—No importa —replica Bonaparte—, quisiera saberlo.
—Es que aquà se cometió un asesinato.
—¿Por quién?
—Por un hijo que mató a su padre.
—¡Un parricidio! —exclamó Bonaparte, palideciendo más aún que de costumbre—. ¡Vámonos José!