Napoleon
Napoleon Y cogiendo a su hermano por el brazo, se precipitó fuera de las habitaciones, volvió a subir a su cabriolé, llegó a Montélimart y pidió caballos de posta para regresar al punto a París, mientras que José continuaba su marcha hacia Marsella. Iba a casarse con la hija de un rico negociante, llamado Clary, que llegó a ser después el cuñado de Bernadotte.
En cuanto a Bonaparte, impelido otra vez por el destino hacia París, aquel gran centro de los acontecimientos importantes, continuó la vida sombría que tanto le pesaba. Entonces fue cuando, no pudiendo soportar su inacción, dirigió al Gobierno una nota en la cual exponía que estaba interesado en la campaña de hacer todo cuanto se pudiese para reforzar los medios militares de Turquía, en el momento en que la emperatriz de Rusia acababa de estrechar su alianza con Austria. De esa manera, Bonaparte se ofrecía al Gobierno para ir a Constantinopla con seis o siete oficiales de diferentes armas que pudiesen instruir en las artes militares a las numerosas e intrépidas milicias, aunque poco aguerridas, que prestaban sus servicios al Sultán.
El Gobierno no se dignó ni siquiera contestar la nota y Bonaparte se quedó en París. ¿Qué hubiera sido del mundo, si un dependiente del Ministerio hubiera escrito al pie de aquella demanda la palabra «concedido»? Solamente Dios lo sabe.