El suicidio
El suicidio Lo que tienen en común todas las formas posibles de esta renuncia suprema es que el acto que la consagra se realiza con conocimiento de causa; que cuando la víctima obra sabe cuál ha de ser el resultado, sea cual fuere la razón que le haya llevado a obrar así. Todas las muertes que presentan esta particular característica se diferencian claramente de aquellas en las que el paciente no es el agente de su propia muerte o sólo lo es inconscientemente. Es una característica fácilmente reconocible, porque se puede averiguar si el individuo anticipaba o no las consecuencias lógicas de su acción. Estos hechos forman un grupo definido, homogéneo, distinto a cualquier otro y que, por lo tanto, debemos designar con un término específico. Suicidio parece una denominación correcta y no es necesario crear otra, porque engloba la gran generalidad de los hechos a los que se denomina así coloquialmente. Diremos, en definitiva, que se llama suicidio a todo caso de muerte que resulte, directa o indirectamente, de un acto, positivo o negativo, realizado por la víctima misma, a sabiendas del resultado. La tentativa sería el mismo acto cuando no llega a término y no arroja como resultado la muerte.