El suicidio
El suicidio Sin embargo, queda por resolver una última dificultad. Si ese coeficiente de 1,5 se debe al matrimonio, con independencia de la familia, ¿de dónde procede el hecho de que se encuentre, aunque sólo sea en forma atenuada (1,2), en los viudos sin hijos? Si se desecha la teorÃa de la selección matrimonial que lo explicaba, ¿con qué reemplazarla?
Basta con suponer que los hábitos, los gustos, las tendencias, adquiridas durante el matrimonio, no desaparecen una vez que este se disuelve; no hay nada más natural que esta hipótesis. Si el hombre casado, aunque no tenga hijos, tiene poca tendencia al suicidio, es inevitable que quede algo de este sentimiento en la viudez. Sólo que como la viudez no se produce sin un cierto desequilibrio moral, y toda ruptura de equilibrio lleva al suicidio como demostraremos después, la hipótesis es débil. En sentido inverso, pero por la misma razón, como la esposa estéril se mata más que la soltera, conserva una vez viuda la misma fuerte inclinación, algo reforzada a causa de la perturbación y de la desadaptación que conlleva siempre la viudez. Sin embargo, como los malos efectos que el matrimonio ejercÃa sobre ella la hacen más proclive al cambio de estado, la agravación es muy ligera. El coeficiente sólo disminuye algunas centésimas (0,60 en lugar de 0,67[182]).