El suicidio
El suicidio Estamos, pues, ante un tipo de suicidio que se distingue del anterior por caracteres definidos. Mientras que uno se debe a un exceso de individuación, la causa del otro es una individuación demasiado rudimentaria. El uno se produce porque la sociedad, disgregada en ciertos puntos o en su conjunto, deja escapar al individuo; el otro, porque le tiene bajo una dependencia muy estrecha. Puesto que hemos llamado egoísmo al estado del yo cuando vive su vida personal y sólo obedece a sí mismo, la palabra altruismo expresa bastante bien el estado contrario, aquel en el que el yo no se pertenece a sí mismo, se confunde con otra cosa que no es él, y el grupo del que forma parte, algo externo, determina lo que rige su conducta. Por eso llamamos suicidio altruista al que resulta de un altruismo intenso. Pero puesto que, además, suicidarse en estas sociedades constituye un deber, es importante que la terminología adoptada exprese esta particularidad. Creemos que suicidio altruista obligatorio es la denominación más conveniente para el tipo así constituido.
Hay que emplear ambos calificativos para definirlo porque no todo suicidio altruista es necesariamente obligatorio. Los hay que no vienen impuestos por la sociedad, que tienen un carácter más facultativo. Dicho de otro modo, el suicidio altruista es una especie que comprende muchas variedades. Acabamos de describir una, veamos las otras.