El suicidio
El suicidio Los sistemas metafísicos y religiosos, que sirven de marco lógico a esas prácticas morales, demuestran que ese es su origen y significado. En efecto, desde hace mucho tiempo se ha observado que suelen coexistir con creencias panteístas. Sin duda, el jainismo, como el budismo, es ateo, pero el panteísmo no es necesariamente deísta. Lo que lo caracteriza es la idea de que lo que hay de real en el individuo es extraño a su naturaleza, que el alma que lo anima no es un alma y que, por consiguiente, no hay existencia personal. Ahora bien, este dogma está en el corazón de las doctrinas hindúes; ya lo hallamos en el brahmanismo. En cambio, donde el principio de los seres no se confunde con ellos sino que se lo concibe bajo una forma individual, es decir, entre los pueblos monoteístas como judíos, cristianos, mahometanos, o politeístas al estilo de los griegos y latinos, esta forma de suicidio es excepcional y nunca se da en prácticas rituales. Quizá se deba a que existe entre ella y el panteísmo algún tipo de relación, ¿pero cuál?