El suicidio
El suicidio La observación confirma la hipótesis. De una parte, la regularidad de los datos estadísticos implica que existen tendencias colectivas, exteriores a los individuos; de otra, en un número considerable de casos importantes podemos comprobar directamente esta exterioridad. Algo que no tiene, por otra parte, nada de sorprendente para cualquiera que haya reconocido la heterogeneidad de los estados individuales y los sociales. En efecto, los segundos nos vienen impuestos desde fuera, puesto que no derivan de nuestras predisposiciones personales, constan de elementos que nos son ajenos[299], expresan algo que no está en nosotros mismos. Sin duda, en la medida en que somos uno con el grupo y vivimos su vida estamos abiertos a su influencia pero, como tenemos una personalidad distinta a la suya, nos hacemos refractarios e intentamos escapar.